Angel Puig en el mercado, como en casa


Hemos titulado nuestra entrevista con Ángel resaltando una de las afirmaciones que nos ha dirigido durante el encuentro que hemos mantenido con él.  Al pasar más de diez horas durante seis días a la semana, considera que el mercado es su casa. De hecho, permanece en el mismo más horas que en su propio domicilio.

«En el mercado estoy más de diez horas al día durante seis días a la semana, por lo tanto, estoy en mi casa»

Después de finalizar su servicio militar, se incorporó al mercado el 2 de noviembre de 1986, el día después de la festividad de Todos los Santos, a los pocos días de reabrir el mercado tras la última reforma del citado año. Al recordar dicha fecha con exactitud Ángel demuestra como determinadas fechas marcan la vida de una persona.

Con anterioridad había trabajado en la sección de carnicería de una gran empresa de distribución. No obstante, reconoce que al incorporarse primero como asalariado en la carnicería de Ángel Sánchez tuvo que adaptarse rápidamente a la dinámica de un mercado. Así, al contrario que en su empleo anterior, el mercado ofrece un espacio muy diverso y dinámico, donde coexisten un buen número de establecimientos del mismo gremio. Este hecho constituye la esencia de nuestro formato comercial y posibilita al cliente elegir entre los diferentes puestos.  Además el trato con el cliente es muy directo y cercano, teniendo que ganarse su confianza cada día. Finalmente se hizo cargo del puesto tras la jubilación de su patrono.

«El mercado es un espacio muy diverso y dinámico, donde coexisten un buen número de establecimientos del mismo gremio.».

Ángel considera y valora por igual a todos los clientes que acuden a su puesto, tratando de satisfacer sus necesidades. Tal es así, que es de la opinión que todos contribuyen de una manera u otra a la viabilidad económica de su actividad. Por ejemplo, hay personas que pueden permitirse adquirir productos de alto valor y otros, bien por sus preferencias o por sus posibilidades económicas, eligen productos de menor importe. Esa combinación de clientes hacen de su carnicería un foco de atracción de clientela diversa que valora el trato que les ofrece y la relación calidad y precio de sus productos.

«Todos los clientes que tengo, contribuyen de uno u otro modo a la viabilidad de mi negocio y todos son igual de importantes»

Conocemos su predisposición a colaborar de buen grado con sus compañeros y compañeras, manteniendo con la mayoría una excelente relación. Por ejemplo, si alguna vez hace corto de algún producto, sabe a quién acudir para que se lo ceda, devolviendo el favor cuando se lo solicite otro carnicero. Este hecho demuestra que el término «competencia» o «egoísmo» no está marcan su comportamiento en el mercado, superando la envidia y el recelo que no hacen más que entorpecer el bien común del conjunto de los detallistas y clientes del mercado.

Las relaciones de solidaridad, apoyo mutuo y colaboración son la esencia de nuestro formato comercial. Forman parte de nuestros valores y así queremos que sigan en el futuro mercado. Algunas personas influenciadas por la ambición o por el egocentrismo, considerarán que esto es contrario a la propia naturaleza humana, ya que el ser humano es egoísta por naturaleza. Tras hablar con Ángel, nos atrevemos a decir que esas personas están equivocadas y que es posible desarrollar una actividad económica sin hacerlo a costa de otros o basándose en la «ruina» de un tercero. Eso es una prueba irrefutable de la factibilidad de desarrollar una actividad económica acorde con los valores fundamentales que marcan nuestra vida familiar.

No queremos terminar la entrevista sin mencionar a Victor, su más estrecho colaborador, con el que comparte su gusto por el trato amable y servicial. Sabemos que a Víctor le encantan especialmente los niños y vemos como se le alegran los ojillos cuando ve pasar los grupos de escolares que conducimos por el mercado.

 

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