Pedro Huerta, pescadero desde los 6 años

El título de esta entrada resulta cuando menos chocante, pero se corresponde con la realidad que nos ha transmitido Pedro al comienzo mismo de nuestro encuentro.

Cuando tenía seis años se levantaba a las cuatro de la mañana para acompañar a su padre al mercado de pescados, que por aquel entonces se ubicaba en la avenida de Navarra. Pedro tiene todavía grabada en su memoria los grandes camiones que transportaban el pescado, el trasiego de personas que acudían a comprar, el color y el olor del pescado fresco. Tras ayudar a su padre arrastrando las cajas con una cuerda hasta la furgoneta regresaba a casa para asearse y acudir al colegio.

Nos cuenta esta vivencia con un brillo especial en sus ojos, prueba inequívoca del orgullo que siente al haber podido compartir esos momentos con su padre, del que reconoce que aprendió el oficio de saber comprar género para ofrecerlo a sus clientes con seguridad y confianza.

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Nos relata como en los años cuarenta del siglo pasado su padre recorría el trayecto de Zaragoza a Pina de Ebro en bicicleta cargando cuatro cajas de pescado. El trayecto de ida y vuelta superaba los ochenta kilómetros. Hacia las doce del mediodía ya estaba de vuelta en Zaragoza para incorporarse a su puesto de pescado. Estos esfuerzos y sacrificios no dejan de sorprendernos hoy en día, pero eran la realidad cotidiana de muchas personas, que tampoco disfrutaban de días de descanso. Sirvan estas palabras para rendir sentido y sincero homenaje a nuestros mayores, a los que les tocó vivir aquellos duros tiempos de escasez y de penurias.

De su padre ha heredado el gusto por la venta y el contacto con los clientes recorriendo muchos pueblos del entorno de Zaragoza sirviendo pescado fresco. Todavía hoy muchos de sus antiguos clientes acuden a comprarle a su puesto y a saludarle. Esto prueba que muchas personas le recuerdan y le aprecian.

Comenzó a trabajar como pescadero a los catorce años, oficio que ha venido desempeñando de manera ininterrumpida hasta la actualidad, con el obligado parón para realizar el servicio militar. Se incorporó al mercado en 1997, primero en sociedad con otro profesional hasta 2011, año en el que pasó a regentar en solitario su puesto actual.

Nos recreamos en su exposición en la que coloca cuidadosamente el género, combinando sabiamente las diferentes especies de pescado para generar un crisol de colores, digno de ser fotografiado y admirado, como el que contempla una obra de arte. En un lateral del puesto coloca el marisco y aquellos artículos que puede servir al peso, sin apenas manipulación. En otro frontal sitúa aquellos pescados que necesitan una preparación y corte, siendo éste el punto donde se demuestran las habilidades del oficio, de las que no disimula sentirse orgulloso.

Finalizamos preguntándole dónde radica la diferencia entre un pescadero que se limita a vender lo que otros le sirven y aquel que como él, se levanta muy temprano para comprar el género que luego va a exponer en su establecimiento. Nos contesta con rotundidad que la diferencia está en la seguridad y confianza que se adquiere al acudir a la lonja y seleccionar aquel género que luego va a vender a sus clientes.  La habilidad y maestría en la colocación del producto y la seguridad con la que atiende a sus clientes confirman sus palabras.

Nos despedimos agradeciendo muy sinceramente a Pedro sus confesiones y tomando nota de su secreto, que no es otro que el de amar su oficio y rendir homenaje cada día a su familia, sus clientes y a sus padres.

02 comments on “Pedro Huerta, pescadero desde los 6 años

  • ricardo , Direct link to comment

    Cuando se es un cualificado profesional en cualquier materia eso forzosamente se ha de notar por el publico que sabe apreciar no solamente la calidad del producto sino también de la atención que el cliente busca y merece.

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