Antonio a la izquierda de la foto junto con sus compañeros

Antonio Langoyo. Carnicería Antonio y Mercedes. Puesto 37.

Un carnicero con una forma artística de entender el negocio.

Carnicería Antonio y Mercedes

Antonio Langoyo cumple 30 años al frente de la carnicería Antonio y Mercedes. Él se considera un carnicero “de mercado”, un concepto que a su juicio ha cambiado mucho en los últimos años. “La verdad es que ahora todos los carniceros somos como pequeños supermercados”, así que tiene claro que una de las claves del éxito está en conseguir diferenciarse.

Él lo intenta cada día aportando su toque personal, la forma de cortar la carne, la imagen corporativa… Se autodefine como maestro del corte en ternasco de Aragón, vaca o cerdo DO. Teruel. “Siento mi profesión de una forma un poco artística; tengo estudios de música y con el público observándome mientras trabajo es como si estuviera en un escenario”,
asegura.


La última herramienta que ha incorporado a su instrumental de trabajo es el hacha para los despieces de vaca vieja madurada. “Es una carne que tiene entre 50 y 60 días de maduración –explica–, no es de una venta masiva, pero hay gente que viene y no pregunta precio, lo único que busca es la excelencia del producto”.

Antonio también está orgulloso de la calidad del ternasco de Aragón IGP de Casa Ganaderos que tiene en el puesto, y de otras carnes seleccionadas como el cabrito o el lechal. Entre las elaboraciones propias, la longaniza y el chorizo son bien conocidos en el Mercado Central. “Preparamos una longaniza con una vuelta de más de un metro que llama mucho la atención y es uno de nuestros reclamos más importantes”, concluye.

Textos. Alejandro Toquero, número 6 de la revista «Mercado Central».

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