Pedro Huerta.

“Te tiene que gustar lo que haces
para transmitirlo al cliente”

Pedro Huerta lleva tres años trabajando en el puesto que regentaba su padre en el Mercado Central y que inició su andadura en 1995. “Cuando tenía 4 años venía los sábados y me encantaba ver cómo se trabajaba”, rememora.

El oficio lo empezó a aprender con 17 años ejerciendo de pescatero en El Corte Inglés y luego en el negocio familiar. “Tenía claro desde adolescente que iba a ser mi destino”, concluye. Eso sí, ha intentado dejar su impronta. “Me he enfocado mucho hacia el pescado salvaje, que no se ve tanto en Zaragoza y que llama la atención”, explica.

Su apuesta de futuro es clara porque tras la reforma cogió un puesto doble en cuyo mostrador hay pescado de roca del sur como salmonetes, urtas o besugos, además de mero y corvinas grandes. En alguna ocasión también ha conseguido ejemplares de atún rojo muy grandes, de alrededor de 250 kilos. Sigue teniendo pescado normal como merluza, pescadilla, gallos,
sardinas o anchoas, “pero la clientela se está acostumbrando a probar ese otro tipo de ejemplares y cada vez más se anima a repetir o a elegir cosas nuevas”.


Pedro cree que poco a poco se tiene que ir produciendo el relevo generacional en los puestos. “Es un trabajo difícil, pero reconforta y te da muchas satisfacciones”. Eso sí, reconoce que hay que afrontarlo con ilusión y ganas. “Más allá de la digitalización y de todo lo que puedas moverte por redes sociales para captar nueva clientela, lo fundamental es que te guste lo que haces porque es lo que terminas transmitiendo al cliente”, concluye.

Textos. Alejandro Toquero. Revista «Mercado Central», número 6.

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